Cercanía como valor corporativo

cercaníaEn las últimas décadas hemos asistido a una mayor generalización del proceso de globalización, afectando de forma mucho más rotunda al ámbito de las finanzas. La consecuencia más clara de dicho proceso es la homogeneización y la desdiferenciación.

El Grupo Cooperativo Cajamar, debido a su naturaleza y a su misión, ha ido definiendo su cultura corporativa buscando siempre un equilibrio armónico entre los procesos de homogeneización/globalización y los procesos de diferenciación/localización.

Los primeros permiten compartir estándares que promueven la comparabilidad con otras entidades y organizaciones, el acceso a los mercados de capitales y a la financiación mayorista, así como el diseño de productos y servicios adecuados a las necesidades de sus socios y clientes. Por su parte, los segundos permiten fijar el capital financiero al territorio a través de proyectos basados en la economía real y productiva, en la economía social y cooperativa, en los sistemas productivos locales, y en el desarrollo local sostenible. Precisamente todos estos ámbitos están relacionados con el concepto de “cercanía”.

Este equilibrio es el elemento que más contribuye en nuestros días a la diferenciación del Grupo Cooperativo Cajamar en un momento en el que en el sistema bancario español se ha producido una pérdida importante de diversidad institucional. El concepto de cercanía es capital en la búsqueda de este equilibrio. Más allá de una seña de identidad corporativa del Grupo Cooperativo Cajamar, o de un concepto meramente espacial, es un elemento transversal en el ámbito de la cultura corporativa, capaz de estimular las transformaciones organizacionales e institucionales necesarias para afrontar los nuevos retos y una nueva forma de entender la ética empresarial.

El concepto de cercanía, en el caso del Grupo Cooperativo Cajamar, es el que permite una mayor confluencia de atributos de la naturaleza de la Entidad, del Modelo de Negocio y del Sistema Ético de Gestión.

El Grupo Cooperativo Cajamar, desde sus orígenes vinculados al desarrollo local y a la economía social, ha utilizado, algunas veces de forma tácita y otras de forma expresa, el concepto de cercanía como un valor y/o como un atributo que se correspondía con un modelo de negocio basado en la proximidad, en la accesibilidad, en la familiariedad y en la promoción de intereses mutuos e incluyentes en su relación con el entorno.

De hecho, su Sistema Ético de Gestión se ha impregnado de elementos asociados al concepto de cercanía que contribuyen a generar un entorno y un horizonte de certeza basado en la corresponsabilidad, la confianza mutua, y las relaciones estables, fiables y duraderas con sus clientes y grupos de interés.