Inclusion financiera

El papel de las finanzas inclusivas y de un sistema financiero incluyente es fundamental para la reducción de la pobreza, la mejora del bienestar de los ciudadanos, la gestión eficiente de los recursos financieros, la eliminación de las desigualdades, así como para la promoción de la economía formal y el desarrollo económico. En definitiva, la inclusión financiera es un elemento capital para la consecución de la inclusión social y el desarrollo armónico de las sociedades, permitiendo el acceso, tanto a las familias, con independencia de sus ingresos, como a las micro y pequeñas y medianas empresas, a productos y servicios financieros diversos, adaptados, confiables y de calidad.

Los cambios acaecidos en los últimos años en España en el sector financiero, como consecuencia fundamentalmente de la crisis económica y la restructuración del sistema bancario, han tenido como consecuencia, entre otras, el aumento de la exclusión financiera. Las elevadas tasas de bancarización de nuestro país no han sido suficientes para contrarrestar este efecto como consecuencia de la aparición de otros factores explicativos de la nueva situación relativa a la inclusión financiera.

El Grupo Cooperativo Cajamar promueve un modelo de negocio sostenible e inclusivo acorde con su misión, visión y valores; capaz de generar un impacto positivo sobre la sociedad a través de la remoción de barreras y la facilitación del acceso a una oferta de productos y servicios financieros diversos, adaptados, confiables y de calidad a los distintos segmentos de la población, especialmente a las familias, con independencia de sus ingresos, y a las micro y pequeñas y medianas empresas. Para la consecución de este objetivo define de forma expresa una política de inclusión financiera basada en un modelo de negocio que contemple las siguientes líneas de actuación que, por su transversalidad, deben ser tenidas presentes por el conjunto de la Organización:

  • Diseño de productos y servicios adecuados a los distintos segmentos de la población basado en las experiencia y en el conocimiento del mercado y de las necesidades y expectativas de los usuarios.
  • Diseño de políticas de producto y de precio que permitan una oferta con una satisfactoria relación calidad/precio.
  • Innovación en canales de distribución que permitan una presencia sostenible en el medio rural.
  • Desarrollo de iniciativas de alfabetización, educación y capacitación financieras.
  • Desarrollo e implementación de metodologías y procesos de concesión crediticia que eviten el sobreendeudamiento.
  • Desarrollo de mecanismos de segunda oportunidad viables para los deudores de buena fe.
  • Fomento de la multicanalidad.
  • Consecución de un equilibrio financiero y viable entre las garantías personales y reales en las operaciones de crédito.
  • Eliminación de barreras arquitectónicas y fomento de la creación de interfaces tecnológicas que permitan la interacción con usuarios con discapacidad.
  • Mejora continua en el diseño y funcionamiento de los mecanismos e instrumentos de protección del cliente, especialmente aquel con una menor educación financiera.

El desarrollo y coordinación de la Política de Inclusión Financiera del Grupo Cooperativo Cajamar corresponde al Comité de Gestión Ética y Responsabilidad Social, y precisa de la implicación activa de todo el equipo humano a través del trabajo coordinado. En este sentido, el Grupo se compromete a crear el entorno óptimo para su desarrollo y ejecución, y promoverá la capacitación de sus empleados en este ámbito.

Medidas de protección del deudor hipotecario.

El Grupo Cooperativo Cajamar no es ajeno a la situación socioeconómica por la que están pasando muchas familias españolas como consecuencia de una especial vulnerabilidad o por el riesgo de exclusión financiera. La situación alarmante de lanzamientos hipotecarios en nuestro país, originada por la crisis económica, así como por la masiva destrucción de empleo y por la falta de oportunidades, ha tenido como consecuencia un incremento paralelo de la sensibilidad de las Administraciones públicas y de los distintos agentes sociales ante el fenómeno de los desahucios en los casos de vivienda habitual. El Grupo Cooperativo Cajamar, en este sentido, ha sido especialmente proactivo a la hora de buscar posibles soluciones, genéricas y caso a caso, para evitar situaciones de desahucio entre sus clientes.

La legislación en materia de protección del deudor hipotecario ha avanzado sustancialmente en España desde 2012, introduciendo elementos jurídicos tanto de obligado cumplimiento como de carácter voluntario. Dentro de estos últimos casos, cabe hacer mención al Código de Buenas Prácticas para la reestructuración viable de las deudas con garantía hipotecaria sobre la vivienda habitual al que se refiere el Real Decreto Ley 6/2012, de 9 de marzo, de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos (modificado por la Ley 1/2013, de 14 de mayo, de medidas para reforzar la protección de los deudores hipotecarios, reestructuración de deuda y alquiler social). El Grupo Cooperativo Cajamar está adherido a este Código desde su promulgación, promoviendo políticas, medidas e instrumentos orientados a la protección de sus deudores en situación sobrevenida de pérdida de empleo, precariedad y vulnerabilidad social.

Habiendo ya adoptado de forma proactiva importantes medidas de protección de los deudores hipotecarios sin recursos y en riesgo de exclusión financiera (refinanciación, alquiler, dación en pago…), el Grupo dotó en 2013 con 80 inmuebles su Fondo Social de Viviendas. Las viviendas de dicho Fondo fueron destinadas al alquiler a precios bonificados (alquiler social) para familias en situación de una especial vulnerabilidad social, y desalojadas de su vivienda habitual como consecuencia de una ejecución hipotecaria durante la crisis económica que estamos viviendo. Dichos viviendas están integradas en un total de 571 contratos de alquiler social que en 2016 tenía activos el Grupo cooperativo Cajamar.

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En 2016 el Grupo Cooperativo Cajamar realizó un total de 236 operaciones de compra-venta/dación en pago de viviendas habituales a familias en dificultades que tenían una deuda hipotecaria el Grupo. De todas ellas, se formalizaron un total de 45 contratos de alquiler social con los prestatarios para que pudieran permanecer en su anterior vivienda. El total de la deuda cancelada fue de 15,7 millones de euros, aceptando una quita la entidad a favor del cliente de un 34,64%. Los alquileres sociales se hicieron con un descuento medio sobre el precio de mercado de un 48,75%.

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Exclusión financiera en el mundo rural.

En los últimos años se ha avanzado de forma acelerada en el proceso de reestructuración y de concentración bancaria, teniendo como uno de los efectos negativos más relevantes, desde el punto de vista sociodemográfico, el retroceso en la provisión de productos y servicios financieros en municipios escasamente poblados y, como consecuencia, en el medio rural. En este sentido, hay que tener presente que una parte importante del proceso de despoblación del medio rural está relacionada con problemas de acceso al crédito o con cualquier otra manifestación de exclusión financiera.

Precisamente, el medio rural ha sido y sigue siendo un ámbito estratégico para el Grupo Cooperativo Cajamar debido a su naturaleza (grupo formado por 19 Cajas Rurales y un banco de naturaleza cooperativa participado mayoritariamente por cajas rurales) y a su vocación de apoyo al sector agrario y, por extensión, a la industria auxiliar de la agricultura y a la industria agroalimentaria. En este sentido, el Grupo es consciente de que debe buscar fórmulas innovadoras para gestionar el negocio en municipios escasamente poblados y compatibilizar la búsqueda de niveles superiores de eficiencia con medidas efectivas de lucha contra la exclusión financiera. Su modelo de oficina bancaria de proximidad, especialmente arraigada en el territorio, permite compatibilizar la eficiencia y la sostenibilidad económico-financiera con su compromiso social y fundacional a favor del desarrollo de las comunidades rurales, lo que contribuye a fijar población al territorio, luchar contra la despoblación, crear empleo y promover el desarrollo local sostenible.

El Grupo Cooperativo Cajamar sigue presente en municipios españoles de baja densidad poblacional en sus provincias de origen, posibilitando de este modo que sus habitantes tengan acceso a los productos y servicios bancarios que se adapten a sus necesidades en términos acceso (tecnología y proximidad), de gama (variedad de productos y servicios) y de calidad (cumplimiento de sus expectativas). De hecho, el compromiso social de no abandonar sus raíces vinculadas al medio rural, así como el de contribuir, en cuanto Grupo de economía social, a una sociedad más equitativa y solidaria, se ha materializado, entre otras formas, procurando evitar el cierre de oficinas donde no hay ninguna otra entidad bancaria.

Por otra parte, el 30,37% de los puntos de venta del Grupo Cooperativo Cajamar se ubica en núcleos poblacionales de menos de 5.000 habitantes, especialmente en aquellas zonas que constituyen el origen territorial de su actividad. Esta red de distribución con fuerte arraigo rural llega al 75,21% de la población radicada en dichos núcleos.

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