Financiación

Necesito financiación

Qué he de tener en cuenta para pedir un préstamo

Si nos decidimos por comprar algo o hacer una inversión sin contar con el dinero para hacerlo, hemos de recurrir a la financiación ajena. Antes de llegar a este extremo, debemos valorar si realmente necesitamos comprar o invertir en este momento, pues la financiación tiene un coste y supone un gasto mensual que debemos incluir en nuestro presupuesto familiar sin que este se desequilibre.

Por tanto, al afrontar una decisión de financiación deberíamos hacernos al menos las siguientes preguntas:

  • ¿Se trata de un capricho o de una verdadera necesidad?
  • ¿Se trata de una compra/inversión impulsiva o meditada?
  • ¿Es el mejor momento para hacerlo?
  • ¿Me puedo permitir pedir un préstamo en función de mi presupuesto?
  • ¿Cuál será la cuota que tendré que pagar mensualmente?
  • ¿Cuánto pagaré de intereses?
  • ¿Cuánto tiempo tendré que estar pagando?
  • ¿Cuál es el instrumento financiero más adecuado?

Hasta cuánto me puedo endeudar

Con independencia de que llevemos un presupuesto, al solicitar un préstamo las entidades financieras evalúan nuestra capacidad para endeudarnos en función de nuestros gastos e ingresos. A esta operación se le llama análisis de viabilidad. No obstante, al llevar nosotros nuestro presupuesto podremos saber aproximadamente hasta cuánto podremos endeudarnos.

En este sentido, como regla general, y en función de los gastos que tengamos mes a mes, en ningún caso deberíamos endeudarnos cuando la cuota total mensual supere el 40% de nuestros ingresos netos. Es decir, la suma de las cuotas de préstamos que tengamos no debería superar el 40% de la cantidad total que figurara en nuestra columna de gastos.

Aunque este porcentaje es aproximativo, hay que tener presente que si lo superamos, o el presupuesto se nos desequilibra, probablemente estemos incurriendo en una situación a medio plazo de sobreendeudamiento que nos generará problemas económicos y financieros.

Qué requisitos he de cumplir

Las entidades financieras analizan la viabilidad económica y financiera del préstamo. En el análisis que hacen de nuestra situación se tiene siempre en cuenta dos elementos de forma simultánea:

  • La solvencia. Indica nuestra situación patrimonial para poder afrontar posibles impagos del préstamo.
  • La generación de rentas. Indica si contamos con suficientes ingresos para poder afrontar la cuota mensual del préstamo.
  • El historial crediticio. Indica nuestro comportamiento de pago en los préstamos anteriores que hemos tenido en la entidad financiera.

En muchos casos hay más de un titular en un préstamo. Por regla general ambos responden solidariamente de la deuda. Es decir, si por ejemplo figuran dos titulares en un préstamo, cada uno adquiere la responsabilidad de pago del total del préstamo y no solo la mitad.

Qué documentación me pedirán

Cada entidad financiera solicita la documentación que considera oportuno para hacer el análisis de viabilidad. No obstante, la mayoría solicita:

  • El documento de identidad del solicitante.
  • Última declaraciones de la renta.
  • Notas simples de los inmuebles que tenemos en propiedad.
  • Último recibo de salarios o justificante de ingresos.
  • Contrato de trabajo.
  • Declaración de bienes.
  • Información sobre otras deudas.

El contrato o escritura

En la mayoría de los casos la entidad nos exigirá firmar el contrato o la escritura ante fedatario público, es decir, ante notario. Este trámite es una garantía de transparencia y seguridad jurídica para las dos partes, es decir, tanto para la entidad de crédito como para la persona que solicita el préstamo.

Las entidades de crédito, como otras muchas empresas y entidades, al contar con numerosos clientes y firmar un gran número operaciones de préstamo todos los días, no pueden hacer contratos a la medida de cada uno de ellos: cuentan con contratos estándar. Por este motivo utilizan los que se denominan contratos de adhesión. En estos contratos las cláusulas menos relevantes no son negociables, es decir, el cliente no negocia con la entidad de crédito dichas cláusulas sino que se adhiere o no (con la firma del contrato) a todas ellas. Pero hay otras cláusulas que son muy relevantes y que necesariamente son negociables por las partes: el tipo de interés, el vencimiento, las comisiones, etc.

En cualquier caso, el solicitante del préstamo debe conocer todos los derechos y obligaciones derivados del contrato con independencia de si son cláusulas negociables o cláusulas de adhesión. Cualquier duda debe ser resuelta por la entidad financiera y/o por el notario.

Cómo debo analizar las ofertas de financiación

Cuando pidamos un préstamo a una entidad financiera debemos tener presentes al menos 3 de sus características:

  • La cuantía. Es decir, cuánto voy a pedir prestado.
  • El vencimiento. Es decir, hasta cuándo voy a estar pagando.
  • El tipo de interés y los costes. Es decir, cuánto me va a costar.

Como resultado de ellos nos saldrá una cuota fija a pagar todos los meses (generalmente se utiliza este sistema: el denominado sistema francés). En dicha cuota se incluyen los intereses, que se calculan sobre lo que nos queda por pagar del préstamo, y el capital, es decir, la parte del préstamo que vamos pagando o amortizando mes a mes.

Además existen otros gastos bancarios que hay que tener en cuenta, como es el caso de las comisiones. Por esto, para poder comparar ofertas de financiación, es necesario conocer la Tasa Anual Equivalente (TAE), que incluye tanto los intereses como las comisiones a pagar.

Aparte de estos gastos, existen otros que no son bancarios y que habría que asumir: gastos de notaría, de registro de la propiedad, impuestos, etc.

El tipo de interés

El tipo de interés es un porcentaje sobre el importe del préstamo que nos indica cuánto debemos pagar anualmente. No tiene por qué corresponder con el coste efectivo del préstamo, pues también pueden existir comisiones. Como decimos, para comprobar el coste efecto del préstamo debemos conocer la Tasa Anual Equivalente (TAE).

El tipo de interés puede ser fijo o variable. Si contratamos el préstamo a tipo fijo estamos contratando un tipo de interés que se mantendrá a lo largo de la vida del préstamo. La evolución de los mercados no afectaría a la tasa que tendríamos que pagar. Por el contrario, si contratamos un tipo de interés variable, estamos contratando un diferencial o un porcentaje fijo para toda la vida del préstamo. Pero dicho diferencial estará referenciado a un indicador, y este (el más utilizado es el Euríbor) pude variar en el tiempo. Para fijar límites de subida y de bajada, las entidades de crédito y los solicitantes pueden negociar cláusulas techo y cláusulas suelo;  es decir, tipos de interés máximos y mínimos que se pagarían.

La comisiones

La entidad de crédito puede fijar diversas comisiones en la tramitación de un préstamo. Las más habituales son:

  • Comisión de apertura. Se trata de un porcentaje sobre el importe del préstamo solicitado que se paga al inicio y que cubre los costes de tramitación.
  • Comisión de estudio. Se trata de un porcentaje sobre el importe del préstamo solicitado y que cubre los costes de evaluación y estudio de viabilidad del mismo.
  • Comisión por cancelación anticipada. Se trata de un porcentaje sobre el importe del capital de préstamo que ha de liquidarse cuando se paga anticipadamente el préstamo.

Qué debo tener en cuenta cuando hago entregas anticipadas

Cuando he generado ahorro y decido entregar a cuenta cantidades sobre nuestro préstamo, tenemos tres opciones fundamentalmente:

  • A primeros vencimientos. Aplicaríamos la entrega a cuenta a las próximas cuotas, por lo que pagaríamos menos en los meses inmediatamente siguientes a la entrega.
  • A partes proporcionales. Aplicaríamos la entrega a cuenta a la reducción de las cuotas que pagaríamos hasta el vencimiento, manteniéndose éste. La cuota fija que pagaríamos a partir de ese momento bajaría.
  • A últimos vencimientos. Aplicaríamos la entrega a cuenta a las últimas cuotas de la vida del préstamo, por lo que realmente lo que estamos haciendo es adelantar el vencimiento del mismo.

Hay que tener en cuenta las comisiones que nos cobra la entidad financiera en las entregas a cuenta y en la amortización anticipada de los préstamos para ver si realmente nos compensa.

También hay que tener presente que, en la primera parte de la vida de un préstamo, es cuando se pagan más intereses y se amortiza menos capital, aun siendo la cuota total constante. En la segunda parte, por el contrario, se pagan menos intereses y paulatinamente se amortiza más capital.

Los préstamos rápidos y los préstamos preconcedidos

Las entidades de crédito cuentan con una herramienta de análisis de viabilidad de préstamos denominada SCORING. Básicamente consiste en un programa informático que utiliza los datos con los que cuentan las entidades, determinando de forma automática si es viable o no el préstamo. Los préstamos rápidos y los préstamos preconcedidos se basan fundamentalmente en esta herramienta y son de muy fácil tramitación para el usuario, de ahí que sea muy tentador endeudarse innecesariamente.

Los préstamos rápidos son préstamos que se aprueban de forma casi inmediata en el momento de la compra. Por su parte, los préstamos preconcedidos son ofertas personalizadas de financiación preaprobadas que las entidades de crédito hacen a sus clientes para que soliciten un préstamo.

Se debe actuar con cautela ante este tipo de préstamos pues pueden conllevar altos tipos de interés que pueden minusvalorarse ante las pequeñas cantidades que hay que pagar mensualmente y ante la facilidad para conseguir la financiación.

Los denominados “registros de morosos”

Las entidades de crédito, cuando solicitamos financiación, solicitan a la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) información sobre nuestro endeudamiento con el conjunto de entidades de crédito para valorar la viabilidad del préstamo. Esta central de riesgos contiene información del total de préstamos que tenemos en el sistema crediticio con independencia de que haya impago o no.

Además, existen otras bases de datos que registran situaciones de impago como son los casos, entre otros, del Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) o de la Asociación Nacional de Entidades de Financiación (ASNEF). Estos registros cuentan con datos de nuestros pagos irregulares, bien sea de un recibo de nuestro teléfono móvil o bien se trate de una préstamo solicitado a una entidad financiera.

Seguros y compensaciones

En determinadas operaciones de préstamo la contratación de seguros es obligatoria, como es el caso de los préstamos hipotecarios. Al firmar una hipoteca estamos obligados a contratar un seguro de incendios de la vivienda hipotecada. Este seguro es una garantía tanto para la entidad financiera como para la persona que solicita el préstamo. La entidad financiera, con la contratación de este seguro, se garantiza de que en caso de incendio puede recuperar el valor de la vivienda que se ha perdido. La persona que solicita el préstamo se garantiza que, en caso de incendio, tiene un respaldo para salir de la situación y no perder la vivienda.

No obstante, algunas entidades de crédito lanzan ofertas de tipos de interés favorables para el cliente en el caso de que obtengan una serie de compensaciones de carácter comercial: domiciliación de la nómina o pensión, domiciliación de recibos básicos, contratación de un plan de pensiones, etc. Entre las compensaciones puede figurar la contratación de seguros. Los clientes deben valorar si les compensa la contratación de estos productos o servicios bancarios para obtener un tipo de interés favorable para su préstamo.

Existen diversos tipos de seguros que pueden estar asociados a una operación de préstamo y que no son obligatorios salvo que se pacten compensaciones para obtener tipos de interés más favorables. Fundamentalmente nos referimos a dos tipos de seguros: los seguros de vida y los seguros de rentas.

Es recomendable la contratación de un seguro de vida tanto para la entidad de crédito como para el solicitante del préstamo. La entidad de crédito se garantiza que, en caso de fallecimiento o accidente grave del solicitante, cobrará el préstamo. El solicitante, por su parte, en caso de fallecimiento o accidente, se asegura de que no trasladará cargas financieras a sus hijos o herederos.

Por su parte, el seguro de rentas permite asegurar el pago del préstamo en el caso de que nuestro nivel de renta caiga por diversas situaciones, como puede ser el caso del desempleo.

Existe un Registro de Seguros de Vida que recoge todas las pólizas de seguros de vida. Es útil acudir a él cuando fallece una persona de la que somos posibles herederos y no sabemos si tenía contratado un seguro de vida de cuya indemnización podemos ser beneficiarios.

Un ejemplo. Comparativa de préstamos

Un ejemplo. Una familia necesita pedir 10.000 euros a una entidad financiera. Se dirige a tres entidades y cada una le hace una oferta distinta de tipos de interés y comisiones. La opción más interesante es la de la entidad financiera C, al ser la TAE menor (se debe observar que no es la que menos tipo de interés nos ofrece, pero sí la que tiene un menor coste efectivo).

Comparativa préstamos

Algunos consejos

Sería conveniente tener presentes estos consejos a la hora de financiarnos:

  • Aunque las cuotas resultantes del préstamo sean asumibles en función de nuestro presupuesto, no debemos olvidar dejar un remanente para afrontar imprevistos.
  • No nos dejemos seducir por ofertas de préstamos en que nos indican solamente el tipo de interés, pues luego hay gastos que tenemos que tener presentes. Lo relevante para saber cuánto nos costará el préstamo es saber la Tasa Anual Equivalente (la TAE). Este dato nos permite conocer el coste efectivo de nuestro préstamo, así como comparar con otras ofertas de financiación.
  • Nos podemos encontrar situaciones en que estemos dados de alta en los denominados “registros de morosos” sin saberlo, y que este hecho sea una traba para la concesión del préstamo por parte de la entidad financiera. Podemos aparecer en dichos registros por otras deudas impagadas que no son las propiamente derivadas de los préstamos. De hecho, podemos aparecer, por ejemplo, por tener una factura del teléfono móvil impagada.
  • Evite acudir a los denominados “prestamistas” o “prestamistas sin estatus”. Los tipos de interés suelen ser muy elevados. Si acudimos a empresas de reunificación de deudas debemos tener presente el coste real y efectivo de la reunificación.
  • En los casos de los préstamos rápidos y de los préstamos preconcedidos hemos de tener en cuenta que a veces van ligados a compras compulsivas y endeudamiento innecesario. Aunque su tramitación es muy sencilla, debemos valorar si verdaderamente necesitamos la financiación y si podemos asumirla desde el punto de vista de nuestro presupuesto.
  • No es recomendable financiar con préstamos hipotecarios la adquisición de mobiliario u otras compras que no son inversiones.
  • En toda compra o inversión financiadas es recomendable aportar una parte de fondos propios. Al menos el 20% del importe.
  • Se debe guardar una proporción entre el tiempo que dura el préstamo y la duración del bien que se va a adquirir.

LA COMPRA DE UNA VIVIENDA, UNA DECISIÓN DELICADA

El préstamo para una vivienda

La compra de una vivienda es una decisión compleja y delicada que requiere de un largo proceso de meditación y evaluación por varios motivos:

  • Implica un desembolso muy grande para la economía familiar, tanto en términos absolutos como en términos relativos.
  • Generalmente implica financiación ajena.
  • El vencimiento suele ser a muy largo plazo.

Por estos motivos, antes de comprar se ha de valorar si merece la pena comprar o alquilar.

La mayoría de las viviendas se compran con la solicitud de un préstamo hipotecario. A este tipo de operaciones es aplicable lo antedicho para los préstamos en general, pero existen algunas especificidades de los préstamos hipotecarios que vamos a enunciar aquí.

Qué cantidad he de solicitar

Lo primero que hay que conocer es el precio de compra, que no tiene que coincidir con el valor de tasación. Habitualmente las entidades suelen financiar, como máximo, un 80% del valor de tasación de la vivienda, por lo que debemos aportar fondos propios, es decir, ahorros. La tasación de las viviendas la realizan empresas y profesionales especializados cuyo objetivo es determinar el valor de mercado de la vivienda en cuestión. Este es el verdadero precio de referencia. En España existen numerosas empresas que ofrecen este servicio.

Además, aparte de los gastos estrictamente bancarios (intereses más comisiones) hay que tener presente que la formalización y tramitación de un préstamo hipotecario conlleva importantes gastos:

  • Tasación.
  • Notaría
  • Impuesto de Actos Jurídicos Documentados
  • Registro de la Propiedad
  • Gestoría
  • Seguros

Si solicitamos el máximo de nuestra capacidad de endeudamiento (entre el 35-40% de nuestros ingresos netos) y/o el porcentaje de financiación (como decimos, suele ser el 80% del valor de tasación), debemos además contar con ahorros suficientes para afrontar estos gastos.

Si no contamos con ahorros suficientes para afrontar los gastos y el 20% del valor de tasación, tendremos que recurrir a un préstamo personal. Pero esto conlleva el riesgo de sobreendeudamiento.

Algunos consejos

  • Una hipoteca es una carga muy pesada que puede acompañarnos una gran parte de nuestra vida. Por este motivo es preciso meditar mucho las distintas opciones, pues las circunstancias personales pueden cambiar y puede ocurrir que no podamos afrontar el pago.
  • Siempre debemos solicitar una nota simple del inmueble para comprobar que las cargas que tiene son las que conocemos o está libre de cargas.
  • A través de ofertas vinculantes o de folletos, es preciso comparar varias opciones para analizar cuál es la más ventajosa. Cambiar de entidad de crédito una vez que ya nos han concedido y abonado el préstamo es más complicado pues conlleva gastos (notaría, registro…).
  • No es recomendable endeudarse con préstamos a más de 35 años por varias razones. Por un lado, si rebasamos este periodo estaremos pagando en concepto de intereses una cantidad con un gran peso relativo. Por otro, probablemente estemos trasladando cargas financieras a nuestros descendientes.
  • Debemos recordar que respondemos con todo nuestro patrimonio al préstamo hipotecario, no solamente con la vivienda financiada.
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